dieta sensorial

Dieta Sensorial

Orientaciones para las familias

Agustina Balbi | Terapeuta Ocupacional

¿Qué es una dieta sensorial?

Cada hijo/a procesa la información sensorial de una manera única. A lo largo del día, el cerebro recibe constantemente información proveniente de los sistemas visual, auditivo, táctil, olfativo y gustativo, así como de los sistemas vestibular (movimiento y equilibrio), propioceptivo (posición y fuerza del cuerpo) e interoceptivo (sensaciones internas del organismo). La forma en que organiza e interpreta esta información influye en su capacidad para jugar, aprender, participar en las actividades de la vida diaria y regular sus emociones y conducta.

Una dieta sensorial es un conjunto de actividades y experiencias sensoriales incorporadas a la rutina diaria con el propósito de favorecer un nivel óptimo de alerta, atención, organización y autorregulación. Así como una alimentación equilibrada aporta los nutrientes que el cuerpo necesita, una dieta sensorial ofrece oportunidades de experiencias sensoriales que favorecen la participación en las actividades cotidianas.

Es importante recordar que cada hijo/a tiene necesidades sensoriales diferentes. Por ello, las actividades que benefician a un hijo/a pueden no ser adecuadas para otro. Las sugerencias presentadas en este tablero corresponden a ideas generales para enriquecer la rutina diaria. Cuando existen dificultades persistentes en el procesamiento sensorial o en el desempeño ocupacional, se recomienda una evaluación individual por parte de un terapeuta ocupacional con formación en Integración Sensorial, quién podrá diseñar una dieta sensorial personalizada.

Recomendaciones para incorporar una dieta sensorial en casa

Incorpore actividades de "trabajo pesado"

Las actividades que implican empujar, tirar, cargar, levantar, transportar o trepar proporcionan información propioceptiva que, en muchos niños, favorece la organización corporal y apoyan la autorregulación.

Algunas ideas:

  • Ayudar a llevar las bolsas del supermercado (livianas y acordes a su edad).

  • Transportar los útiles o la mochila.

  • Llevar la ropa al canasto de lavado.

  • Ayudar a poner o retirar la mesa.

  • Guardar juguetes en cajas o estantes.

  • Empujar una caja con juguetes por el piso.

  • Regar las plantas con una regadera pequeña.

  • Ayudar a preparar una mezcla para cocinar o amasar pan, galletas o pizza.

  • Colaborar en pequeñas tareas del jardín, como recoger hojas o trasladar tierra en un balde pequeño.

  • Trepar en juegos del parque bajo supervisión.

  • Caminar como diferentes animales (oso, cangrejo o rana) durante el juego.

  • Enrollarse suavemente en una manta como un "burrito", si su hijo/a lo disfruta.

  • Jugar a preparar un "sándwich" utilizando cojines grandes, aplicando una presión suave y siempre guiada por el adulto y la respuesta de su hijo/a.

Favorezca el juego activo y la exploración

El juego es la principal ocupación de la infancia y una oportunidad para que su hijo/a explore el entorno, experimente diferentes sensaciones, desarrolle habilidades motoras y participe en experiencias significativas. Favorezca diariamente oportunidades de juego activo, respetando siempre sus intereses, preferencias y nivel de desarrollo.

Algunas ideas:

  • Jugar en el parque (trepar, deslizarse, columpiarse o cruzar puentes, según la tolerancia de su hijo/a).

  • Crear circuitos de obstáculos con cojines, cajas o sillas.

  • Construir fuertes o refugios con mantas y cojines.

  • Caminar y explorar diferentes superficies, como pasto, arena, tierra u hojas.

  • Jugar con agua, arena o barro.

  • Buscar "tesoros" escondidos en una caja sensorial o en la naturaleza.

  • Construir con bloques, cajas o materiales reciclados.

  • Inventar juegos de roles que impliquen movimiento, imaginación y exploración.

  • Lanzar y atrapar pelotas de diferentes tamaños.

  • Jugar a la pinta, las escondidas o carreras con obstáculos.

Observe cómo responde su hijo/a

No todas las actividades producen el mismo efecto en todos los niños. Lo más importante es observar cómo responde su hijo/a antes, durante y después de la actividad.

Recuerde:

  • Respete sus preferencias e intereses.

  • Evite obligarlo/a participar.

  • Si una actividad genera incomodidad o aumenta la desregulación, suspenda su realización y pruebe una alternativa.

  • Las actividades deben ser agradables, seguras y compartidas con un adulto.

Integre las experiencias sensoriales a la rutina diaria

Las oportunidades de movimiento, juego y participación son más beneficiosas cuando forman parte de las actividades cotidianas.

Por ejemplo:

  • Ayudar a poner la mesa.

  • Regar las plantas.

  • Guardar los juguetes.

  • Llevar la mochila.

  • Participar en pequeñas tareas del hogar acordes a su edad.

  • Disfrutar diariamente del juego al aire libre.

Recuerde

El objetivo de una dieta sensorial no es realizar una lista de ejercicios, sino favorecer la participación de su hijo/a en sus ocupaciones diarias, promoviendo experiencias de juego, movimiento y exploración que respondan a sus necesidades e intereses.

Nota: Este documento entrega orientaciones generales y no reemplaza una evaluación ni un plan de intervención individualizado realizado por un terapeuta ocupacional.