Inclusión escolar y pérdida auditiva

Desafíos de los niños con pérdida auditiva en la sala de clases: inclusión escolar y aprendizaje

La inclusión escolar de niños con pérdida auditiva requiere más que integración: implica adaptación acústica, apoyo docente y estrategias que favorezcan el aprendizaje, la participación y el bienestar emocional dentro del aula.

Nora Gardilcic

Los niños con pérdida auditiva, al llegar a la etapa escolar, ya han recorrido un largo camino de intervención. En la primera etapa los terapeutas auditivos verbales guiamos a la familia para ser los principales promotores del desarrollo de sus hijos y en conjunto vamos cimentando el camino para la etapa que viene, es decir, la entrada a la escolaridad.

Inclusión escolar y pérdida auditiva

Alrededor de los 4 – 5 años según la psicología, el menor toma conciencia de su dificultad al insertarse en el grupo de pares a nivel escolar. Para los padres también es una etapa difícil, ya que comienza el peregrinaje en distintos colegios que estén dispuestos a aceptar a su hijo con pérdida auditiva en su institución. Esto se vuelve aún más dificultoso cuando el niño tiene algunas dificultades adicionales a su sordera que incluyen desde un trastorno de lenguaje asociado hasta que su sordera sea parte de un síndrome. Si no acompañamos a los padres y niños en este proceso se puede llegar a evidenciar síntomas como desmotivación del niño frente al aprendizaje, aislamiento social, actitud distráctil, irritabilidad, sensibilidad excesiva, negativismo e inhibición como mecanismo defensivo de la estructura Yoica. En otros casos se evidencian mecanismos defensivos como una excesiva adaptación que algunas personas señalan “ni se le nota”. En todos los casos se inhibe la creatividad como expresión de Salud Mental.

Ahora bien, si miramos al colegio, éste no sólo cumple con el rol de entregar conocimientos, sino que permite que niños con diferentes características, estilos de crianza, tipos de familia, etc convivan en un ambiente que favorezca los aprendizajes sociales, culturales y emocionales preparándolos para el futuro. En este sentido el rol del profesor es fundamental. Pero también cansador ya que no sólo debe estar preocupado del niño que requiere una atención especial por alguna dificultad sensorial y/o motora que presente sino que tenemos un amplio abanico de otras dificultades a la cuales el profesor debe estar atento. Por eso el niño con discapacidad auditiva que nosotros queremos integrar es uno más dentro de todo un universo de niños que requieren en mayor o menor grado la atención del profesor.

Por eso es fundamental también acompañar al profesor en este proceso de inclusión ya que ellos son los principales facilitadores y mediadores del aprendizaje de los niños cuando se encuentran en el colegio.
Actualmente se habla de inclusión escolar, pero ¿qué significa esto?

INCLUSIÓN ESCOLAR:

Hay muchas definiciones propuestas por diversos autores en relación a inclusión, pero en resumen se puede decir que la inclusión es un conjunto de estrategias que garantizan que todas las personas, sin distinción ni discriminación participen tanto del currículo escolar como de las actividades cotidianas. La inclusión educativa o escuela inclusiva implica un cambio de mentalidad de nuestra sociedad. Me refiero a que este concepto implica aceptar la diversidad y las diferencias individuales evitando la “normalización” del niño, sino más bien valorándolo por lo que es, con todas sus características físicas, emocionales, sociales, etc.

La educación inclusiva supone:

  • la aceptación de todos los alumnos

  • la creación de una comunidad

  • incremento en la participación

  • reestructuración escolar

  • contexto de aprendizaje inclusivo

Necesitamos un colegio que debe estar deseoso de incluir a un niño sordo dentro de sus aulas. Y con esto, no me refiero a la buena voluntad de algunos profesores, sino a que el colegio como institución debe estar dispuesto a recibir a ese niño y proveer todas las estrategias necesarias para que reciba la misma oportunidad escolar y social que toda persona merece.

Una vez que el colegio asume ese compromiso, los profesionales auditivos verbales debemos capacitar y acompañar a los profesores, compañeros, y a todos aquellos que estarán en contacto con nuestro usuario

DIFICULTADES QUE SE ENFRENTA UN NIÑO EN LA SALA DE CLASES.

Inclusión escolar y pérdida auditiva

La sala de clases es evidentemente una situación verbal. El niño debe prestar atención a lo que el profesor está diciendo, debe ser capaz de escuchar los comentarios de los compañeros y debe ser capaz de inhibir el ruido o las señales no significativas. Por otro lado, en el caso de niños pequeños, por el simple hecho de ser aún niños en desarrollo, no tiene el lenguaje totalmente adquirido y por lo tanto no son capaces de completar los mensajes cuando estos no les han llegado adecuadamente a su cerebro. Los niños requieren condiciones auditivas más favorables que las de un adulto para lograr el mismo nivel de discriminación de la palabra y las salas de clases no son por definición silenciosas.

Un menor con déficit auditivo, aún teniendo dos implantes cocleares no tiene audición normal y por lo tanto la sala de clases es una situación acústicamente más compleja todavía que para un niño con audición normal. Esto puede afectar su proceso de inclusión escolar al afectar sus aprendizajes y perderse parte importante de los comentarios de sus compañeros.
Los principales factores que afectan la comunicación y la percepción del lenguaje oral en la sala de clases son:

TIEMPO DE REVERBERACIÓN

La reverberación se refiere a la persistencia o la prolongación del sonido dentro de un recinto en forma de ondas de sonido que se reflejan en las superficies duras en una habitación (Kurtovic, 1975; Lochner y Burger, 1964; Nabeleck y Pickett, 1974ª,b citados en libro de Flexer pag 37)
El tiempo de reverberación es el tiempo que trascurre desde el momento en que cesa una fuente sonora hasta que el nivel de presión sonora cae 60 dB por debajo de su valor inicial (es decir, perceptiblemente el sonido es casi inaudible). Si el tiempo de reverberación es muy prolongado, los sonidos anteriores siguen oyéndose cuando aparecen los nuevos, provocando cacofonías que perjudican la inteligibilidad de la palabra. Esto produce un aumento del nivel del ruido ambiente. Es importante conocer los tiempos de reverberación óptimos ya que varían de acuerdo con el tamaño de la habitación y a los tipos de materiales utilizados en la construcción de éstas.

RUIDO DE FONDO

El nivel de ruido de fondo está dado por las fuentes sonoras distintas de la señal primaria existente en el ambiente, es decir, son sonidos complejos no deseados que interfieren en lo que, en este caso el niño, necesita o desea escuchar.
Fuentes de ruido externos, es decir, es un ruido que se general desde fuera del establecimiento educacional como ruido del tráfico, autopistas, construcciones etc.
Fuentes de ruido interno, aquellas que se encuentran fuera de la sala de clases, pero dentro del establecimiento educacional como por ejemplo el ruido cerca del gimnasio, casino del colegio, otros.
Fuentes de ruido en la sala de clases, es aquel generado dentro de la misma aula como movimiento de sillas y mesas, sistemas de audiovisual encendidos, etc siendo el ruido contante de los propios niños el que genera más problemas para escuchar.

RELACIÓN SEÑAL/RUIDO

Es la diferencia existente entre la señal principal y el ruido de fondo existente. Por ejemplo, el mensaje del profesor es entregado a 75 dB y existe un ruido de fondo de 70 dB, por lo tanto la relación S/R es de +5 dB. Esta relación S/R en personas con audición normal debe ser al menos de +6 dB. Para los niños con audición típica y aquellas personas con hipoacusia sensorioneurales, se requiere una relación S/R de al menos +15 dB en ambientes de aprendizajes para alcanzar un óptimo reconocimiento del habla (Asociación Americana de Audición, Lenguaje y Habla ASHA). La asociación de profesores de sordos del Reino Unido establece que para niños con deficiencias auditivas esta relación debe ser al menos +20 dB para el rango de frecuencias comprendido entre los 125 y 750 Hz y de +15 dB entre el rango comprendido entre 750 y 4000 Hz.

Las consecuencias de un ambiente acústico inapropiado son:

  • Deterioro de la inteligibilidad

  • Bajo rendimiento académico

  • Disminuye los niveles de atención de los niños

  • Fatiga vocal del educador con las consecuencias que esto conlleva tanto físicas como emocionales.

Para facilitar un medio acústico más favorable y pensando que el niño que queremos incluir dentro de la sala de clases está con la mejor implementación disponible (equipamiento binaural óptimamente calibrados junto a terapia que favorece el desarrollo del lenguaje hablado a través de la audición) para su pérdida auditiva, podemos realizar algunas modificaciones al ambiente acústico y del mensaje como también utilizar los sistemas de asistencia auditiva como son lo micrófonos remotos.

Próximamente en nuestro blog estaremos hablando de las estrategias que pueden utilizar los profesores/as en sala de clases y los dispositivos de asistencia auditiva.